sábado, mayo 22, 2010

75. Conejos

Sentía esas inmensas ganas de romper relojes, de comerse los minutos que avanzaban rápidamente, quería detener el tiempo en el instante justo que se rozaban los labios, las manos, los corazones rojos.
Quería amenazar a la distancia, pero se sabía que aún separados a miles de kilómetros, el intercambio de corazones era obvio.
La necesidad igual era evidente, quería tenerle cerca siempre.

3 comentarios:

Mente Insana. dijo...

<< La necesidad igual era evidente, quería tenerle cerca siempre.. >>

me encanta:) preciosa entrada,
besitoss!!!

Abril dijo...

bonitos versos, me ha gustado el ansia de detener el tiempo.

un beso

Laura. dijo...

cuantas y cuantas veces he sentido la necesidad inmensa de romper relojes!
El tiempo dicen que es el mejor curandero..pero de vez en cuando también es un maldito gilipollas..para que engañarnos!

preciosa entrada.
saludos :)